El año del “selfie”

2013 fue un año de avances significativos en el mundo de la tecnología. Lo que pensábamos o imaginábamos en las películas de ciencia ficción como, dispositivos de realidad virtual, relojes de pulsera con funcionalidades de todo tipo o lentes con capacidades de hasta escanear cuerpos, son cosa del pasado gracias a Google, Samsung y otras organizaciones de denominación quizás no tan reconocidas como Oculus Rift. 

Pero lo que ha capturado más la atención del público es en realidad un comportamiento de uso a un dispositivo tan indispensable como el celular, el cual se ha convertido en el día a día de los seres humanos. Lo que ha reemplazado los reproductores de MP3, las agendas de contactos y hasta la cámara digital, ahora la mayoría de los mortales lo usan para tomar “selfies”.

En la era del individualismo, donde todo ha quedado marcado por cómo los humanos nos valemos de sí mismos para todo, no es de sorpresa que nos llegara el momento de que las fotos las deje de tomar un tercero o un segundo al cual le pidamos permiso. No señores. Ya podemos con una sola mano extender el móvil hacia el frente nuestro y hacer cuantas poses necesarias para tomarnos una imagen de nosotros mismos. Y gracias a los smartphones con cámara frontal, eso es posible.

Por igual, la relevancia del “selfie”, ese anglicismo que pareciera no tener traducción en español -de momento- no es única y exclusiva de este año que acaba de pasar. Desde inicios del nuevo siglo en que corremos ya habíamos usado las cámaras digitales de ese entonces para tomarnos autofotos y al menos compartirlas entre las redes análogas de ese entonces: si querías, imprimías las fotos y las guardabas de forma íntima o se las dabas a una persona que pudiera tenerlas de recuerdo.

Al pasar de los años, la pose fotográfica ha ido evolucionando, para bien o para mal. Con el avenir de los móviles inteligentes y de que ya muchos de los mortales tienen una red social como Facebook suscritos a sus miles de amigos, la pose tomó un nivel de preponderancia a escalas globales con el “duck face” o la “cara de pato” que sigue siendo utilizada hoy en día. O en esos momentos cuando tus amigos se toman las fotos con los dedos en forma de V, señalandose a sí mismos y una combinación amplia de gestos con las manos.

Y de ahí, llegamos al “selfie”. De una jerga de pocos, al “mainstream”. Ahora que reconocidas instituciones como el diccionario Oxford de la lengua inglesa, plasmara la palabra como emblemática del 2013 que acabó. De desconocidos en la web, a famosos del entretenimiento y políticos -como el caso de Obama, Thorning y Cameron en el funeral de Mandela en diciembre- el tomar pose en la calle, en la oficina, en una fiesta con amigos agarrando el móvil cual si fuera nuestro espejo, es una muestra de qué tan atados a este dispositivo estamos y de cuánto estamos dispuestos a expresarles a nuestros amigos, a nuestra familia, al mundo, nuestras emociones de momento y en tiempo real.

El celular inteligente, ese aparato que usábamos para hacer llamadas, ahora con miles de aplicaciones a disposición, es nuestra cámara de fotos y de televisión de 24 horas, 7 días a la semana, el cual muchos mortales en este planeta, ya utilizan sin remordimiento de tener lo más avanzado en sus manos solo para simplemente, tomarse “selfies”.

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