Los objetos van primero, luego el internet

El concepto del “Internet de las cosas” ha dejado de ser algo de ciencia ficción a poco a poco, calar dentro de las mentes de millones de personas en el mundo. Aunque actualmente este concepto ubica el ideal donde tengamos acceso a todo y todos nuestros dispositivos estén “conectados entre sí”, la gran mayoría de los humanos de este planeta poco comprende esta nueva modalidad. 

Y es el hecho de que muchos de los fabricantes de “dispositivos interconectados” aún mantienen este concepto para el uso de pocos, y no de la mayoría. Y ese es el postulado del diseñador británico Ross Atkin, a quien pude ver en su charla en SXSW este 2015.

Ross hace un análisis más que certero, ubicando la raíz del problema en que no se está pensando en construir objetos funcionales y que usen la gran mayoría de las personas para estar interconectadas. Hay que diseñar para las personas, no para la data que generen. Puso ejemplos de cómo la adaptación al uso del celular, a pesar de que tiene más de 35 años en el mercado, no ha sido sino en los últimos 10 el cómo millones de personas pudieron utilizarlo: porque se convirtió en un dispositivo fácil de usar, sin procesos complicados y fácil de cargar/tener en las manos.

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Si realmente queremos un mundo del Internet de las Cosas, hay que pensar en hacer dispositivos que la gente use sin complicaciones. No para una minoría que pueda comprarlos en Kickstarter o en la web, sino que estén accesibles para todos y que puedan durar. Por eso gustó tanto cómo Atkin estableció que la durabilidad de los objetos cada vez más pierde vigencia, entre otros elementos gracias a la obsolescencia planificada de los industriales.

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Al final, Atkin puso un ejemplo más que beneficioso: ¿Qué tal si las personas con discapacidad, visual o motora, pudieran tener un dispositivo en todos lados que les permita acceder con más facilidad a los servicios de una ciudad? El diseñador presentó una propuesta más que convincente que funcionará en Londres en algunas partes de la ciudad y que se podrá conectar vía celular. Son una especie de postes disgregados por las calles que ayudarán a que cualquier ciudadano pueda transitar con seguridad o con ayuda, con la orientación necesaria. Esto es un ejemplo puro de funcionalidad de IoT aplicado para estar conectados. Ver video:

Más y más ejemplos veremos en los próximos años de cómo el internet de las cosas puede transformar nuestras vidas, pero sobre todo, tiene que ayudarnos a seguir con nuestra rutina y cotidianidad, no necesariamente disgregada con objetos que nunca utilizaremos.

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