Trump: el señor incertidumbre

Ocho años atrás, nos vanagloriábamos cómo un candidato presidencial fuera caso de estudio en utilizar las redes sociales para lograr su cometido: ser presidente gracias al uso poco convencional que tenían las redes en ese momento a escala corporativa/gubernamental: la de aglutinar masas, de recibir el apoyo de sus electores usando estas herramientas que son norma hoy.

Muchos de sus colegas le hiceron copia algunos truchos y hasta conferencias y nuevas maestrías se vendieron para acaparar la nueva moda. Lo que no nos esperábamos era, ocho años después, otro candidato que a luces pareciera un incontrolable maniático en 140 caracteres y que todos los días esos mensajes, destronaran iniciativas, personalidades cayeran e incluso, lograran chantajear a grandes corporaciones de que, si salían a aguas internacionales, sanciones tendrían.

Es el gobernante mediático ideal, que en el ámbito de los países latinoamericanos estamos muy acostumbrados a ver. Por eso desde que Trump ganara las presidenciales en noviembre pasado, analistas no dejan de establecer las similitudes que éste tiene con respecto al prototipo de político de matices latinos: prepotente, siempre mostrando mofarse de sus contrarios y desplegando a todas luces aires de superioridad.

Contrasta notablemente con su antecesor. Un Obama moderado, positivista que tenía una red de colaboradores detrás en las redes con amplios antecedentes del sector emprendimiento y tecnología y que agradeció por mucho el hecho de posicionarlo en el cargo más alto para manejar los asuntos de la “nación más poderosa del mundo”. Mientras que Trump es como imán que repela y busca distraer como sea hasta los más veteranos periodistas. Donde en diciembre pasado, la reunión con grandes ejecutivos del sector se pareció más a un “mannequin challenge”, que un encuentro para ver posibilidades de integración entre gobierno y tecnología.

Al final, sus breves pero controversiales mensajes son estrategia. Pura y simple. Y como fue exitoso en el ámbito televisivo con series de telerrealidad, ese método de dejar a todos cautivos y generar titulares cada hora, traspasa a lo digital mucho antes de ser juramentado como mandatario. ¿Un ejemplo? Tomen la siguiente entrevista de Seth Myers esta semana con su oficial de campaña, Kellyanne Conway donde el presentador reclama el porqué la sensación de que Trump “maneja todo” a través de Twitter.

Kellyanne responde con mucha autoridad: Trump usa Twitter para comunicarse de una forma llana, transparente hacia todos. Confirma de que será un cuatrienio intenso para ese país, lleno de suspenso constante para aquellos que fueron sus electores y el resto de una nación -y para un periodismo que será bastante conflictivo con él-. Mientras tras bastidores será más de lo mismo. Así son las estrategias políticas del siglo XXI: diferentes medios, pero la misma cortina de humo.

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